Las procesionarias, un peligro real para nuestros perros

607 16 81 73
Las procesionarias, un peligro real para nuestros perros

Las procesionarias son esas orugas peludas que caminan la una detrás de la otra formando hileras interminables. Un insecto que a simple vista puede parecer inofensivo, pero que por nuestra experiencia como veterinario de urgencias en El Ejido sabemos que no es así. Las procesionarias pueden llegar a ser un verdadero peligro para nuestras mascotas.

Estas orugas desprenden unas toxinas cuando los animales intentan olerlas, tocarlas, morderlas o, incluso, solo con un contacto no intencionado. Las toxinas presentes en los pelos de las procesionarias tienen la capacidad de provocar cuadros alérgicos muy graves en los perros. En nuestra trayectoria como veterinario de urgencias en El Ejido hemos podido ver como algunas mascotas intoxicadas han perdido la vida en menos de cuatro horas.

Por esta razón es muy importante alejarlas de las zonas donde pueda haber procesionarias durante el final del invierno y la primavera. De igual manera, es fundamental responder rápidamente al menor síntoma de haber sido atacado por las orugas. 

Los síntomas que muestran que nuestro perro ha podido recibir un ataque de las procesionarias son muy claros. Si vemos que nuestro can se rasca el hocico con las patas y la cabeza con el suelo de forma compulsiva, es seguro que ha entrado en contacto con estas.

Además, la lengua puede hincharse y la piel tomar un tono azulado, estos son síntomas de la cianosis resultante del ataque de las orugas. Finalmente, las convulsiones son también una reacción de su sistema inmune a la intoxicación. 

Sea cual sea el síntoma que presente nuestro perro, es fundamental llevarlo inmediatamente al veterinario. Podemos lavar suavemente la zona infectada con agua caliente para liberar toxinas, pero es esencial que lo vea un especialista.

En Centro Veterinario Bienestar Animal Almerimar tenemos experiencia ante este tipo de intoxicaciones y sabemos que si no se trata rápidamente puede llegar a causar la muerte del animal.